Los hoteles de Edzná y Calakmul, construidos como parte del proyecto turístico del Tren Maya, registran los niveles de ocupación más bajos de toda la red, mientras la empresa paraestatal Grupo Mundo Maya acumula un déficit operativo y pérdidas por 2 mil 819 millones 703 mil 399 pesos, de acuerdo con estados financieros oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Ambos complejos enfrentan dificultades para atraer visitantes debido a su ubicación y las condiciones de acceso. El hotel de Calakmul cuenta con 144 habitaciones y se encuentra dentro de una extensa reserva de la biosfera, a varias horas de traslado terrestre de los principales centros urbanos y aeropuertos de la región.
En Edzná, donde se construyeron 160 habitaciones, la ocupación tampoco ha alcanzado los niveles esperados. Pese a que las tarifas se redujeron hasta mil 155 pesos por noche, el promedio se mantiene por debajo del 25 al 30 por ciento, lejos del nivel necesario para alcanzar su rentabilidad.
Héctor Cámara Mijangos, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Campeche, cuestionó la viabilidad económica de estos complejos y señaló que los visitantes de la zona arqueológica de Edzná suelen hospedarse en San Francisco de Campeche, donde también realizan sus actividades de consumo turístico.
Las críticas también provienen de organizaciones comunitarias. Pedro Uc Be, vocero de la Asamblea del Pueblo Maya Múuch’ Xíinbal, señaló que los hoteles no fueron diseñados para beneficiar a las comunidades, mientras los pequeños establecimientos de hospedaje enfrentan carencias de agua y apoyos para desarrollar sus actividades.
Por su parte, Michael Duhart, activista y representante de sectores locales de Calakmul, advirtió que estos proyectos no tienen garantizados servicios básicos como el suministro de agua y el manejo de residuos para la población, además de representar una amenaza para las pequeñas posadas ecológicas que durante años han sostenido el turismo sustentable en la región.






