La Península de Atasta concentra la pérdida de 8 mil 600 hectáreas de manglar en Campeche, un daño relacionado con décadas de alteraciones ambientales. Pese a la magnitud del deterioro, las autoridades aún desconocen la superficie total perdida en el estado.
Para recuperar parte de estas zonas, los gobiernos federal y estatal invertirán más de 34.8 millones de pesos. Los trabajos comenzarán en enero de 2027 en los esteros de Atasta y San Antonio Cárdenas, y podrían prolongarse hasta tres años.
De acuerdo con Jocelyn Durán Murrieta, titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambio Climático y Energía (Semabicce), la Federación aportará 23 millones 257 mil pesos y el Gobierno estatal contribuirá con 11.6 millones, mediante un convenio con la Comisión Nacional Forestal (Conafor).
El deterioro se remonta a la década de 1980 y está asociado con obras de infraestructura que interrumpieron el flujo natural del agua. También influyen las descargas de fertilizantes, el azolvamiento, la elevada salinidad y las sequías prolongadas.
La propia funcionaria reconoció que no existe una medición integral de la pérdida de manglar en Campeche. Un estudio de la doctora Claudia M. Agraz Hernández, del Instituto de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, señala que el escarabajo barrenador puede contribuir a la muerte del mangle negro, pero no sería la causa principal.
El daño amenaza la biodiversidad, las zonas de reproducción de especies pesqueras y la protección natural de las costas ante fenómenos meteorológicos. Aunque Campeche conserva más de 200 mil hectáreas de humedales costeros y ocupa el segundo lugar nacional en superficie, todavía falta determinar la dimensión real del deterioro.
Las experiencias en Isla Aguada e Isla Arena muestran que recuperar la circulación natural del agua puede favorecer la regeneración del manglar. El desafío será que los recursos anunciados produzcan resultados y que un diagnóstico completo permita identificar otras zonas afectadas antes de que el deterioro avance.






