Los incrementos al salario mínimo han reducido la diferencia con los ingresos de trabajadores de las universidades públicas, quienes acumulan una década con aumentos de alrededor de 4 por ciento, pese a que algunos productos y energéticos han encarecido más de 30 por ciento.
Joaquín Berzúnza Valladares, secretario general del Sindicato Único de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Campeche, advirtió que esta situación ha provocado una pérdida sostenida del poder adquisitivo entre el personal académico y administrativo.
El dirigente señaló que en algunos años el salario mínimo ha aumentado hasta 20 por ciento, mientras que los trabajadores universitarios permanecen rezagados. De mantenerse esta tendencia, dijo, personas con licenciatura, maestría o doctorado podrían terminar percibiendo ingresos equivalentes al mínimo.
Ante este escenario, las organizaciones sindicales plantean una recuperación gradual de los ingresos. Berzúnza Valladares recordó que el año pasado solicitaron un incremento directo de 15 por ciento, aunque estimó que se requeriría alrededor de 100 por ciento para compensar el deterioro acumulado durante los últimos 10 o 15 años.
El reclamo también contempla la diferencia frente a otros trabajadores del sector educativo, pues mientras el personal de educación básica ha obtenido aumentos de entre 8 y 9 por ciento en los últimos años, los universitarios han recibido incrementos considerablemente menores.
A través de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios se mantienen gestiones ante el Congreso de la Unión, particularmente con las comisiones de Educación, Ciencia y Tecnología, y Presupuesto, además de reuniones con representantes de las secretarías de Educación Pública y Hacienda.
La organización agrupa a más de 350 mil trabajadores de universidades públicas y busca que el gobierno federal establezca condiciones para recuperar de manera gradual el poder adquisitivo y establecer aumentos salariales acordes con las condiciones económicas actuales.






