La política de importación de arroz mantiene bajo presión a los productores nacionales, que enfrentan precios cada vez más bajos mientras buscan colocar una cosecha que compite en condiciones desfavorables frente al grano extranjero.
Francisco Javier Arias Santana, presidente de la Planta de Arroz Tollocan, afirmó que la renovación del decreto federal para mantener las importaciones provocó una nueva caída en los precios de la gramínea nacional. Tan solo en la compra de la cosecha, dijo, la industria registró un quebranto de alrededor de mil pesos por tonelada de arroz palay.
El empresario cuestionó que la medida se haya renovado justo antes de que vencieran los cupos anteriores, pues posteriormente los países con los que México mantiene tratados comerciales —Uruguay, Brasil, Argentina y Estados Unidos— redujeron todavía más sus precios.
La situación coloca a los productores ante un escenario complicado: mientras se plantea alcanzar la autosuficiencia arrocera, el mercado nacional sigue dependiendo de las importaciones. Arias Santana señaló que México produce apenas 5 por ciento del arroz que consume y compra en el exterior el 95 por ciento restante.
Ante esta realidad, productores e industriales solicitaron a las instituciones establecer, mediante decreto, condiciones que garanticen la comercialización del arroz mexicano. Aclararon que su petición no busca frenar las importaciones ni modificar el Tratado de Libre Comercio, sino asegurar que el producto nacional tenga presencia en las tiendas.
El reclamo alcanza incluso a las Tiendas del Bienestar. Arias Santana señaló que actualmente no comercializan arroz nacional, al considerar que para estos establecimientos resulta más sencillo y rentable ofrecer producto importado.
El contraste resulta evidente en el propio discurso oficial sobre el sector. Desde el inicio del gobierno de Layda Sansores se impulsaron proyectos y programas para fomentar la producción de arroz en Hopelchén, Champotón, Palizada y Candelaria, al grado de ser considerado un cultivo prioritario durante la primera administración estatal morenista.
Sin embargo, a cinco años de ese gobierno, los resultados de esos programas no se han dado a conocer. Mientras tanto, los productores continúan enfrentando un mercado en el que el arroz nacional pierde terreno frente al importado, una situación que pone en entredicho el alcance de los esfuerzos anunciados para fortalecer este cultivo.






