La falta de mantenimiento y la lenta respuesta ante el deterioro costero han colocado en situación crítica a la infraestructura eléctrica que abastece a Ciudad del Carmen, donde torres de alta tensión permanecen expuestas a la corrosión, la erosión y los vientos sin que se observen acciones visibles de reforzamiento.
En la franja entre Isla Aguada y la isla carmelita, varias estructuras muestran daños acumulados por años. Entre ellas destaca la torre 147 de la Comisión Federal de Electricidad, cuya base presenta oxidación severa y pérdida de soporte, evidencia del desgaste provocado por la cercanía permanente al mar.
El problema se agrava por la desaparición progresiva de la playa. Donde antes había arena y barreras de protección, hoy quedan cimientos expuestos y terreno inestable, lo que reduce la capacidad de las torres para resistir fenómenos meteorológicos.
Habitantes de la zona advierten que cada temporada de vientos incrementa el temor de un colapso, especialmente porque ya existe un antecedente: en 2018 una estructura similar fue derribada, dejando a la población sin electricidad durante varios días y generando pérdidas económicas.
Pese a ese episodio, las condiciones actuales muestran un deterioro mayor del entorno costero, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la supervisión y prevención en una infraestructura estratégica para la isla.
Especialistas señalan que, de no intervenirse con obras de protección o reubicación, el avance del mar podría provocar una nueva interrupción del suministro eléctrico, con impactos directos en servicios básicos, comercios y actividad petrolera de la región.






