El Instituto Nacional de Antropología e Historia inició los trabajos de restauración del Cristo Negro Señor de San Román, una de las imágenes religiosas más antiguas y veneradas de Campeche, con el objetivo de atender diversos daños acumulados por el paso del tiempo y asegurar su conservación.
La intervención comenzó el 16 de enero de 2026, luego de que la escultura fuera descendida del altar principal del templo ubicado en el barrio de San Román, uno de los asentamientos históricos más representativos de la ciudad de San Francisco de Campeche, fundado fuera de la muralla en el siglo XVI.
La imagen, tallada y ensamblada en madera, mide casi dos metros de altura y se encuentra montada en una cruz del mismo material, recubierta con láminas de plata repujada. Su devoción se remonta a la época colonial, cuando, según la tradición, arribó por mar desde Veracruz para permanecer en el santuario donde hoy se le rinde culto.
El proyecto de conservación fue solicitado por la parroquia del templo y es ejecutado por especialistas del Centro INAH Campeche, quienes trabajan directamente dentro del recinto religioso. Las labores están enfocadas tanto en la atención de daños visibles como en el análisis técnico de los materiales que conforman la obra.
Entre los principales deterioros detectados se encuentran grietas, fisuras, ampollas y desprendimientos de policromía en distintas zonas del cuerpo, causados por movimientos naturales de la madera, cambios de temperatura y humedad, así como por el sistema de anclaje a la cruz.
Como parte de la primera fase, la escultura fue separada de la cruz para realizar estudios con rayos X que permitan evaluar su estructura interna y descartar daños ocultos. El proceso de restauración se extenderá por aproximadamente dos meses, con la meta de que la imagen esté lista para las celebraciones de Semana Santa.
Luego vendrá el fijado y la recuperación de plano de ampollas, resane de grietas y faltantes menores, con materiales reversibles. En el caso de la barba, se limpiarán remanentes de policromía, evaluando la necesidad de resane estructural que restituya el volumen para recuperar la forma original.
La especialista destacó que la reintegración cromática será con materiales reversibles y diferenciables, solo para estabilizar visualmente pérdidas puntuales que afectan la legibilidad de la obra.
Paralelamente a la intervención, se hará una serie de estudios, cuyos resultados permitan tomar medidas de conservación a largo plazo: análisis estratigráficos e identificación de materiales constitutivos, y analíticos, como espectrometría de fluorescencia de rayos X.
Los resultados de los análisis integrarán un informe técnico que constituirá la documentación permanente de la obra, la cual se compartirá con el responsable de la parroquia, para futuras decisiones de conservación y contribuir al conocimiento histórico y técnico del Cristo Negro, patrimonio del barrio de San Román.
Los trabajos fueron acordados con el párroco y rector del templo, así como con miembros de la comunidad que son custodios del Señor de San Román, quienes han aportado información y relatos sobre el patrono de los navegantes.






