La promesa de poner orden en la Secretaría de Salud marcó el primer mensaje de Orlando Alvarado Rivadeneyra como nuevo titular de la dependencia, en un momento en que el sistema sanitario estatal enfrenta reclamos por carencias, retos operativos y la necesidad de mejorar la atención a la población.
Su nombramiento forma parte de los recientes movimientos realizados en la administración estatal. Apenas unos días antes, la gobernadora Layda Sansores San Román adelantó que continuarían los cambios en su gabinete como parte de un proceso de evaluación y ajuste en distintas áreas del gobierno.
“Vengo a ordenar, a escuchar, a resolver y a dar resultados”, afirmó el funcionario al presentar las líneas generales de su gestión, la cual, dijo, estará enfocada en fortalecer el modelo de atención, mejorar la coordinación institucional y mantener una mayor presencia en territorio.
Alvarado Rivadeneyra reconoció que Campeche enfrenta problemas y riesgos de salud que impactan directamente a las familias, por lo que aseguró que las decisiones deberán tomarse con base en evidencia y no en la improvisación. En ese sentido, planteó que la dependencia requiere una administración más organizada y cercana a las necesidades de la ciudadanía.
El nuevo secretario sostuvo que la salud no puede construirse únicamente desde las oficinas, por lo que llamó a reforzar el trabajo conjunto entre instituciones públicas y privadas, colegios de profesionales y organizaciones civiles para atender los desafíos del sector.
Entre sus compromisos destacó el impulso de una gestión transparente, con comunicación clara hacia la población y orientada a obtener resultados medibles. También señaló que el objetivo es avanzar hacia servicios de salud más humanos, accesibles y efectivos.
Las declaraciones ocurren en un contexto de expectativas sobre el desempeño del sistema estatal de salud, donde temas como el acceso a la atención médica, el abasto de insumos y la capacidad de respuesta de las instituciones continúan siendo algunas de las principales demandas de la población. Será en esos rubros donde la promesa de “poner orden” enfrentará su principal prueba.






