La sobreexplotación ilegal de ostión mantiene en una fase crítica a esta actividad productiva en la región de Términos y la península de Atasta, donde el saqueo constante de bancos naturales ha reducido de forma acelerada la disponibilidad del molusco. Productores locales advierten que, si no se detiene esta práctica, la ostricultura podría desaparecer en un plazo aproximado de diez años.
De acuerdo con integrantes de la Sociedad Cooperativa Los Tamarindos, el problema se ha profundizado durante los últimos tres años por el ingreso cotidiano de pescadores sin autorización, quienes extraen ostión sin respetar permisos, zonas ni criterios mínimos de aprovechamiento. Esta presión irregular ha provocado el agotamiento de lagunas que antes sostenían la actividad de manera continua.
Las afectaciones se concentran en cuerpos de agua como La Sandíada, Aguacatal, El Piolín, La Piedra y Chencho, áreas donde la cooperativa cuenta con concesiones vigentes. Sin embargo, los productores señalan que embarcaciones ajenas, principalmente procedentes de Tabasco, ingresan de manera clandestina para realizar extracciones masivas, desplazando a quienes operan bajo un esquema legal.
Uno de los mayores impactos ambientales identificados es la extracción indiscriminada de ostiones reproductores, conocidos como “madres”, fundamentales para la regeneración del recurso. El uso de guatacas y otras herramientas rudimentarias daña los bancos ostrícolas y limita severamente la posibilidad de recuperación natural.
La organización ha presentado denuncias formales y solicitudes de intervención ante la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, con el objetivo de frenar el saqueo y establecer operativos de vigilancia. No obstante, aseguran que hasta ahora no se han concretado acciones efectivas que contengan el problema.
Además, los cooperativistas han identificado que entre los grupos que participan en la extracción ilegal se encuentran exsocios, habitantes de la península de Atasta y pescadores externos, quienes superan ampliamente en número a los cerca de 15 integrantes activos de la cooperativa. Esta desproporción dificulta cualquier intento de control comunitario del recurso.
De continuar la explotación irregular sin medidas de control y vigilancia, los productores advierten que la ostricultura en Ciudad del Carmen enfrenta un escenario de colapso, con consecuencias directas para la economía local y el equilibrio ambiental de las lagunas de la región.






