Pemex continúa sin aclarar qué originó la explosión registrada en Atasta ni si la infraestructura relacionada había recibido mantenimiento previo, lo que mantiene en incertidumbre a las comunidades asentadas en la franja costera. La falta de información oficial tras el incidente ha generado preocupación sobre el estado real de los ductos que operan en el Centro de Proceso y Transporte de Gas.
Habitantes de la región señalan que, desde que se presentó el estallido en un ducto de arribo de 36 pulgadas, la empresa no ha emitido un reporte técnico que explique las causas del siniestro ni el alcance de los daños. Tampoco se han dado a conocer evaluaciones sobre la integridad de la red, pese a que esta zona concentra infraestructura estratégica para la operación petrolera.
De acuerdo con vecinos, tras la emergencia algunos intentaron obtener respuestas directamente en las instalaciones del complejo. Relatan que personal de Pemex evitó proporcionar información y únicamente mencionó que, en algún momento posterior, se ofrecería una explicación más amplia. Ese compromiso nunca se cumplió y, desde entonces —afirman— prevalece un silencio total por parte de la petrolera.
La preocupación creció luego de que circularan imágenes que muestran corrosión significativa en los ductos de arribo y conducción. Aunque la empresa no ha confirmado ni desmentido el deterioro de estas estructuras, el hermetismo ha reforzado la percepción de que no se han realizado trabajos de mantenimiento suficientes para evitar fallas.
Vecinos también reportan episodios recurrentes de olor a gas en distintos sectores de la comunidad. Aunque Pemex sostiene que no existen fugas activas o que los vapores no representan riesgo, los habitantes consideran que sin una evaluación pública es imposible verificar esas afirmaciones.
Las comunidades insistieron en que Pemex debe transparentar la información sobre la explosión, detallar si se han aplicado medidas de contención y explicar el nivel de mantenimiento que han recibido los ductos del complejo. Señalaron que conocer el estado real de la infraestructura es fundamental para reducir la incertidumbre y prevenir nuevos accidentes.






